La historia del blues en Barcelona

La historia del blues en Barcelona

Big Bill de Fons

Big Bill Broonzy suena en un tocadiscos en la habitación de al lado, mientras el sol ilumina el salón donde Joan Ventosa y yo entrevistamos a Alfredo Papo. Es una tarde fría y soleada del mes de enero de 2007 en el Eixample barcelonés, y el viejo patriarca de la música afroamericana en Barcelona nos explica, con una voz temblorosa pero cargada de energía, la llegada a la ciudad del mítico Big Bill Broonzy para dar un concierto en el teatro Capsa de la ciudad.

Según la historia oficial, aquella noche del 11 de mayo de 1953 fue la primera vez que sonó blues auténtico en la ciudad. Pero eso nadie lo puede asegurar. Las fechas y las etiquetas de origen son las barandillas que nos ayudan a subir las escaleras de la historia. Lo cierto es que a aquella cita histórica, organizada por el Hot Club de Barcelona y el Club 49, acudió un público reducido pero entusiasta, con un hambre enorme de emociones nuevas.

El 31 de octubre de 1965 llega al Palau de la Música de Barcelona la gira del American Blues and Folk Festival con los músicos de blues más selectos del momento: John Lee Hooker, Buddy Guy, Roosevelt Sykes, Big Mama Thornton y muchos otros. A mediados de los años sesenta empieza a surgir un movimiento underground en la ciudad que descubre la música negra norteamericana que llega en los fardos de los marineros, las maletas de los turistas y las mochilas de los hippies.

Habrá que esperar hasta la década de los ochenta, con los vientos del cambio y la apertura a la modernidad, para que se produzca la eclosión de una escena autóctona de blues. En 1981 Vicente Zúmel inaugura L’hora del Blues, el programa de radio decano del género en España, y comienzan las jams en la Cova del Drac, un antiguo templo de la Nova Cançó que servirá como catalizador y rampa de lanzamiento para los primeros músicos de blues de la ciudad.

En 2005 nace la Societat de Blues de Barcelona, que desde los inicios aglutina a la práctica totalidad de los músicos y aficionados de la ciudad y marca un nuevo salto cualitativo y cuantitativo en la escena local. Las jams proliferan, se organizan concursos, conferencias y festivales como el Primavera In Black o el Cicle de Blues & Boogie de l’Hospitalet.

En 2020, el cierre provocado por la pandemia de la COVID-19 añadió más clavos al ataúd con el que parece que muchos quieran enterrar la música en directo. Pero el blues barcelonés ha vivido tiempos mucho peores y está perfectamente preparado para seguir iluminando las sombras en las noches más oscuras de la banalidad cultural.

De fondo, Big Bill Broonzy sigue sonando.

Manuel López Poy