El Último Tren

Cerdanyola del Vallès ha sido siempre un punto de apoyo fundamental para el blues barcelonés, especialmente por su Festival Internacional de Blues, uno de los más antiguos del país, que comenzó en 1988. Cuatro años después se sumaba al panorama rockero y bluesero de la ciudad Ángel Martínez con su Último Tren. Era el primer club de rock’n’roll con música estable de blues y rock de todo el Vallès. La apertura coincidió con el festival del 92 y desde entonces surgió una estrecha colaboración. El local empezó a programar blues en directo al año siguiente y durante quince años se convirtió en un punto de referencia para este género, que compartió espacio con el soul, el jazz o el flamenco. En 2007 cerró sus puertas con una gran fiesta-concierto en la que participaron las principales bandas que habían hecho de esta sala su residencia habitual.