Honky Tonk Blues Bar

En febrero de 1998, un grupo de cuatro amigos, Núria Martos, Carles Bosch, Jordi Subirana y Blas Picón, decidieron tirarse a la piscina e intentar hacer realidad un sueño: montar un local, el único de la ciudad, dedicado exclusivamente al blues. Años más tarde se sumó al proyecto Alberto Cardona. Durante veintitrés años fue el verdadero templo del blues barcelonés, y por su pequeño pero acogedor escenario pasaron todas las generaciones de músicos de la ciudad, en unos conciertos memorables en los que también participaron la mayoría de los bluesmen españoles y buena parte de los internacionales que en algún momento u otro pasaron por Barcelona. El respeto por la música que se respiraba fue el faro que guió también hacia su barra a un buen número de aficionados de todo el país. En junio de 2021, la especulación inmobiliaria dejó a la parroquia bluesera huérfana de su sancta sanctorum.