
Pipa Club
En el número 3 de la Plaça Reial, en pleno corazón de la ciudad, en 1982 abrió sus puertas un local muy especial, el Barcelona Pipa Club, una entidad privada con aires de clandestinidad, ubicada en un primer piso al que se accedía mediante una llamada al portal. Durante los años noventa se fue apagando, hasta que un nuevo equipo abrió sus puertas a la música en directo y se coló el blues. En 2015, cuando las jams se habían convertido en una actividad habitual y los turistas y aficionados locales llenaban el local, se extinguió el contrato de renta antigua y el club tuvo que emigrar al número 21 de la calle Santa Eulàlia, en el barrio de Gràcia, donde bajo la batuta de Heidi Martínez, el Pipa recuperó todo su esplendor, convirtiéndose durante más de cinco años en el epicentro del blues, el jazz y el manouche de la ciudad. En 2021, la junta directiva de la entidad decidió suspender la actividad musical en directo y la ciudad se quedó sin otro refugio para noctámbulos bluesers.