
Rocksound
Otra víctima de la epidemia gentrificadora fue este templo del rock’n’roll, que los domingos de cada semana acogió, a partir de abril de 2009, las jams organizadas por la banda Tota Blues, que durante ocho años sirvió de cita para la mayoría de la parroquia bluesera. En su pequeño escenario se alternaban profesionales y aficionados y se celebraban concursos de la SBB, fiestas y aquelarres diversos con el blues como alma de la noche. Además, la programación habitual de conciertos incluía bandas y artistas internacionales. El 4 de octubre de 2020 cerró sus puertas para siempre y poco después la piqueta de la avaricia derribó sus paredes, pero no su espíritu, que sigue esparciendo rock’n’roll por diferentes salas de la ciudad.