
La Tía Felipa
Durante ocho años, este bar de Cerdanyola alimentó con música y comida a los aficionados que acudían atraídos por la música y el buen ambiente que generaban Jacinto Muñoz y Ainoa Rodríguez. Por allí pasó la práctica totalidad de los músicos españoles, y buena parte de los extranjeros, que actuaban en Barcelona y aprovechaban la mañana del domingo para asistir a un concierto y disfrutar de la suculenta cocina del local, muchas veces capitaneada por el fotógrafo Agustín Bertol. Todo empezó el día del primer aniversario de la apertura, en mayo de 2007, con un concierto puntual que se convirtió en habitual, consolidando a su alrededor un grupo humano, «los de la Felipa», cuya presencia resultaba casi indispensable en las citas blueseras barcelonesas. El 28 de febrero de 2015, una jam que duró ocho horas clausuró el bar que debía su nombre a una tía abuela de Jacinto que siempre se negó a estrenar el paraguas cuando llovía.